Sebastian Srur's review:
FIFA World Cup South Africa 2010

EN SUDÁFRICA CONVIVEN, PERO NO SE JUNTAN: PORQUE AÚN HAY DIFERENCIAS ENTRE LOS NEGROS Y LOS BLANCOS

No sé si en la actualidad se sigue discriminando o no, pero no vienen gratis tantos años de Apartheid, de un país de blancos que dominaban a los negros cual si fueran esclavos. Aunque el esfuerzo denodado de Mandela por unir a la nación haya sido todo un suceso, especialmente tras la final del Mundial de Rugby en 1995, pasará mucho agua bajo el río hasta que todos los sudafricanos, sea cual fuera su color de piel, hermanen gustos e intereses.

Burnett Street es el corazón de Hatfield, uno de los barrios más coquetos de Pretoria, de manera transversal de Sur a Norte. En la esquina de Burnett Street e Hilda Street. Pararse allí en un fin de semana cualquiera es encontrase con dos Sudáfrica en dos cuadras.

Explota Hatfield Square. Una especie de plaza al estilo europeo, en el pulmón de la manzana. En esta plaza, especialmente en uno de los bares, el 90% de los chicos eran de raza blanca: bares de blancos por un lado y bares de negros por el otro. Sólo cien metros hacia el norte, hacia el estadio mundialista Loftus Versfeld, la noche del viernes estalla en Zanzú Lounge. Se puede comer en mesas bajas. La música suena demoledora, con sonidos exóticos. Son todos negros. Y como amos y señores de su nido tienen sus propias reglas de convivencia. Mirar a los ojos no es recomendable, ignorar literalmente cualquier mujer que vaya de la mano con su pareja. Y en la pista de baile la prioridad la tienen los negros.

Lo que impacta es la violencia de ciertos hinchas. Una noche en Hatfield Square estábamos con nuestro colega Alejo Vetere de canchallena.com, la página web deportiva del diario La Nación, en uno de esos barcitos colmados de gente. Entró un grupo de ingleses muy pasados de tragos. No cabía un alfiler, como quien diría. Igual los ingleses se hicieron su lugar privilegiado en la barra. En eso, ingresó una negra y se pidió una cerveza. Los british la miraron con desprecio. Y uno de ellos se paró al lado de ella y le propinó un cachetazo. Una vergüenza. Nadie salió a defender a la negra, nadie castigó la actitud del inglés. En fin, hechos lamentables que uno no dejaba de sorprenderse. Es más todavía estoy mortificado por ese tremendo cachetazo.

Los negros y los blancos conviven, pero no se juntan. Una tarde en Hilda street para el norte, las pantallas de todos los televisores se sintonizaron en un maratón de rugby. Primero Gales contra Sudáfrica. Y los blancos deliraban por la pelota ovalada. A esa hora el Springboks Bar ardía. Ese mismo día, de Hilda Street para el sur, las vuvuzelas copaban el bar Cappello. No había un solo blanco ahí. Con camisetas amarillas y verdes de los Bafana Bafana mirando el final de la liga de fútbol de Sudáfrica. Cantaban en un inglés cerrado e indescifrable. Son dos mundos en doscientos metros. No se cruzan, pero conviven. Hace sólo 15 años era una utopía encontrar en un determinado horario ese costado del mundo que late hacia el Sur, actualmente hasta cualquier hora: a las 18 sonaba una sirena y todos los negros debían desaparecer de las calles. El venerado Mandela logró cambiar la historia de este país. Gracias a Dios.

SEBASTIÁN SRUR, Enviado Especial al Mundial de Futbol Sudáfrica 2010.



























LEA MAS ARTICULOS DEPORTIVOS
DE SEBASTIAN SRUR EN LAS PAGINAS DE
QUE BARATO EN ARGENTINA

©2009 - Un sitio by Que Barato En Argentina